Luego de escuchar la respuesta del muchacho, se quedó en siliencio por un rato... como ensimismado. Durante ese lapso, muchas deseos vinieron a su mente: deseó sentirse querido por muchas personas, deseó haber hecho muchas cosas cuando era más joven, deseó haber tenido otro destino... e incluso, deseó intentar ser como el resto.
Pero, finalmente... su orgullo pudo más que sus deseos...
-Entonces, ese es el secreto... bien, gracias por tu respuesta....- dijo, friamente.
En el fondo... quiso decirle muchas otras cosas, pero prefirió guardárselas para sí mismo. A este hombre no le agrada para nada expresar sus sentimientos.
-¿Una habitación? me sorprende tu propuesta.... pero, ya que has respondido a mi pregunta, no me queda más remedio que acceder... ¿no te dirán nada tus jefes? si es asi... vamos-
Y asi fue como sorprendentemente, aceptó la propuesta del chico...